LOST IN MY MIND

Madrid, 2016-2017

 

Siempre digo que para mí la fotografía es una especie de terapia. Un diván en el que expongo de manera pública mis ansiedades, anhelos, frustraciones, emociones u obsesiones, buscando siempre una estética fotográfica cercana a la pintura.

En el desarrollo de este proyecto, me hallaba bajo esta premisa. Por ello diferentes mujeres (y yo misma) se ponen en mi piel e intentan transmitir la esencia de estos anhelos, introduciendo en algún caso algunos simbolismos.

Un ejemplo de estos simbolismos, es la introducción en tres de las fotografías (que formarían algo así como un tríptico) de una paloma artificial.

En este caso utilizo esta paloma como representación de la parte más espiritual, y a la vez de libertad, o mejor dicho de la falta de ella. Esa libertad tan ansiada por el ser humano y que tanto cuesta conseguir, de ahí que haya pintado este animal artificial en color gris. Esta libertad de plástico que se nos hace creer como verdadera, cuando en realidad estamos atados por miles de cuerdas y cabos sociales.

En una sociedad cada vez más desigual, en la que uno parece vivir en una continua lucha por la supervivencia, no sólo física, sino sobre todo mental, parece que cada uno de nosotros construye su propia burbuja en la que buscar cierta paz.  Lost In My Mind es un viaje por la mente; habla de soledad, pero también de fortaleza, de enigma, de belleza.

Si hablamos de simbolismos introducidos en estas fotografías, tengo que hablar también del agua. Dicen que el agua en los sueños refleja el estado anímico de las personas. Así que soñé con agua, y reuní al equipo para hacer una sesión de fotos en una piscina. De esta sesión resultaron dos obras incluidas en este proyecto.

En una de ellas Coral (la protagonista de esta sesión de fotos)  aparece casi mimetizada en el entorno, flanqueada por grandes nadadores pintados en cerámica, centrados en su intensa actividad acuática en contraposición a las aguas tranquilas que vemos en realidad, así como una chica ensimismada en sus pensamientos.

Leí por ahí que “las aguas tranquilas significan que vienen buenos tiempos y que se está en paz con su espiritualidad. Indica serenidad, rejuvenecimiento y aceptación de uno mismo”. No sé si soñé con estas aguas, pero me gustó la descripción.

La segunda fotografía que incluí de la piscina es todo lo contrario, las aguas aparecen revueltas, hay mayor acción y Coral aparece con los ojos cerrados. ¿Estará soñando lo mismo que yo?

Según dicen, “si el agua está revuelta o sucia, se aconseja cautela: Debería reconsiderar sus decisiones y no quedarse atrapado en sus emociones negativas. 

Espero que el espectador navegue en profundidad por mis obras y sepa leer un poco más allá.

 

Han sido parte de este proyecto:

Modelos: Marta Ballestín, Blanca Colás y Coral Roncero y Tatiana Suñé.

Maquilladoras: Miriam Peinado y Victoria Rodríguez.

Ayudante de fotógrafo: Sergio Guillén.

© África Paredes Martínez del Peral